Para ganar dinero debes perder dinero
Déjame empezar este escrito con una gran pregunta: qué tanto miedo tienes de perder dinero. Y esto es algo de lo cual todos, absolutamente todos tenemos miedo, es algo completamente normal, no conozco a nadie que diga: hoy estoy feliz porque perdí diez mil pesos, inclusive solamente sea un peso, duele.
Lamentablemente, este miedo nos está impidiendo ganar más dinero. Sólo aquellos que están dispuestos a perder, son los que tienen la posibilidad de ganar. Porque sencillamente, son los que se arriesgan. Aquellos que no toman acción, jamás gozarán de todas las maravillosas oportunidades que se encuentran disponibles allá afuera en todo momento.
Aquí quiero hacer mucho hincapié, en que si bien tomar acción es extremadamente importante, también lo es hacerlo con una adecuada estrategia y un plan “b” preparado. Porque seamos honestos, las cosas, por más que lo deseemos, por más esfuerzo que le pongamos, a veces, no salen exactamente como las planeamos.
En la serie de Spartacus, el gran Batiatus dice la siguiente frase:
“Debes gastar monedas para recibir monedas”.
Esa frase se me quedó grabada porque es totalmente cierta, muchas veces pensamos que para ganar dinero basta con trabajar, basta con vender algo, pero no nos ponemos a pensar en aquello que debemos de perder para poder ganar, porque todo en esta vida es un intercambio: yo te doy algo a cambio de otra cosa. Justo en este momento, yo te estoy ofreciendo mi más sincera opinión y experiencia sobre la energía del dinero, a cambio de tu atención. Inclusive hasta las cosas gratis tienen su precio, y muchas veces, aunque no lo queramos aceptar ese precio es mucho más caro que si lo pagáramos con dinero.
Y es que ponte a pensar, por ejemplo, en el caso de los negocios: para poder ganar dinero tienes que comprar la materia prima que necesitas para crear el producto final. Una cafetería, tiene que comprar vasos, servilletas, evidentemente café, leche, azúcar, etc. Todo esto, es un desembolso económico, del cuál, no siempre existe la seguridad de tener el retorno de capital. Ya que podemos comprar todos los insumos y por causas ajenas no vender ni un sólo café.
Pero eso es algo que solamente descubriremos después de realizar toda la acción y la compra de la materia prima. Porque puedes tener el mejor marketing y el café más delicioso,y puede pasar que sencillamente tu producto no se venda porque no tiene una buena ubicación. O tienes estos tres factores, pero la atención al cliente es pésima. O cómo ya pasó, hubo una pandemia que provocó que los lugares públicos cerrarán sus puertas.
Este es un ejemplo de negocio, pero hay cientos en la vida cotidiana.
Hace ya un tiempo, un conocido me comentó que quería hacer un negocio con el fin de tener mejores ingresos. El cuál consistía en traer cajeta natural de un pueblo, de la cuál ya la he probado y no le pide nada a la comercial. Su sabor es simplemente excepcional, y obviamente no toda la gente va a ir de viaje a comprar únicamente cajeta para su consumo personal, entonces la idea era bastante buena. Evidentemente no es un negocio millonario, pero sí uno que le permitiera tener una mejor calidad de vida.
Después de varios meses, lo volví a ver y le pregunté si ya tenía disponible, pues al verlo, hice la conexión y estaba dispuesto a comprarle, ya que reitero, el producto es muy bueno y no lo encuentras a la vuelta de la esquina. Me respondió que no, que dejó esa idea porque no tenía capital ni tiempo para invertir, y el resto de su conversación fue quejarse sobre el poco dinero que ganaba, que no le rendía, que todo está más caro, etc.
Yo me quedé pensando, si tan sólo hubiera ejecutado esa idea, seguramente su vida ya estas alturas sería diferente, pero no, seguía igual, quejándose de lo mismo sin hacer nada al respecto. Y claro, esto es un supuesto, tanto como le pudo ir bien, como que le pudo ir mal. Es algo que nunca sabremos, solamente él se quedará con el peligroso y temido, ¿qué hubiera pasado si…?
Desde mi punto de vista, el miedo a perder, le hizo justamente perder. Porque si hubiera tomado acción y digamos, no le fue bien, de menos ya tendría esa retroalimentación. Ya sabría que ese no era el camino y ahora tiene la oportunidad de emprender otra idea nueva. Pero en su lugar, esta idea sigue rondando su cabeza, desgastando espacio, tiempo y energía. Y también está el otro lado, que tal si le hubiera ido increíblemente bien, que el ejecutar esa idea fuera justo la solución a su problema actual de dinero.
Ojo, este sólo es un ejemplo, no lo estoy juzgando, no conozco su vida al cien por ciento para saber qué es lo mejor para él. Pero me parece que encaja a la perfección con la intención de este escrito.
Incluso si eres empleado, estás perdiendo tu tiempo para ganar dinero. Sé que suena feo decirle así, porque no aplica en todos los casos. Pero velo de la siguiente manera, si te encuentras en un trabajo que no te gusta, y cuando llegas a tu casa, lo haces de malas y malhumorado. No sólo estás perdiendo tu tiempo, sino el de tu familia, porque en lugar de llegar alegre y darle lo mejor de ti a tus seres queridos, les estás entregando tu peor versión. Si ellos te reciben con un abrazo y tú les respondes con un no me molestes ahora que estoy cansado, ¿cuál crees que será la forma de recibirte al siguiente día? Si ven tu enojo, porque eso es algo que es imposible de ocultar, por más ganas que tengan de recibirte con una sonrisa, mejor se apartaran. Se harán a un lado.
Todo en esta vida es un intercambio, lo que das al universo es lo que recibes, y viceversa, lo que recibes del universo es lo que das. Está en ti quejarte de lo poco que te da, o hacer algo respecto, cambiar algo y empezar a darle demasiado de lo bueno, para que no le quede otra opción, más que devolverte todo lo bueno que le das.
Eso sí, no se trata solamente de dar por dar y entonces quedarte sin nada, sino de aprovechar todo lo que el universo tiene para darte y una vez ya tienes tus necesidades satisfechas, devolverlo al mundo.
La abundancia no está en tener, sino en dar sin miedo, porque sabes, que tarde o temprano, eso que das, regresa.
