No le temas a tus dudas

Permíteme hacerte una pequeña, interesante y reflexiva pregunta: ¿Qué dudas te atormentan el día de hoy? Y digo te atormentan porque sin querer le hemos estado dando un contexto negativo a las dudas cuando son todo lo contrario. Dudar de algo no es malo, de hecho, es completamente normal y necesario.

Se nos ha dicho que debemos de tener claridad en todo lo que queremos para que el universo, Dios o el destino, como le gustes llamar, nos pueda acercar eso que tanto deseamos. Estoy completamente de acuerdo, el tener claridad en nuestros objetivos es indispensable para poder conseguir cualquier cosa en esta vida. Pero justamente, para poder alcanzar esa claridad, las dudas son extremadamente necesarias. Porque no podemos tener dos cosas al mismo tiempo. No puedes tomar café y refresco de una misma taza, al mismo tiempo, (bueno, sí es posible, pero la experiencia estoy casi seguro que no será nada agradable). Tienes que elegir el café o tomar refresco, y aunque de ambos su intención es la misma; quitarte la sed, los resultados a corto y largo plazo, serán totalmente distintos. Puede que el café te altere y te quite el sueño, mientras que el refresco, a la larga, afectará tus riñones. Cuando te encuentras de invitado en una casa, y te ofrecen de beber café, refresco o agua, aunque sea por un milisegundo, dudaste y luego elegiste la opción que de manera inconsciente creíste más conveniente. Y eso, pasa todo el tiempo, en todos los ámbitos de tu vida. Antes de elegir, dudas.

Este mundo, y más en esta época actual, es cambiante, no hay nada estático, todo se mueve. Incuso, en este momento, suponiendo que estés recostado sobre un sillón, te estás moviendo a más de cien mil kilómetros por hora, sencillamente porque aunque tú no te estés moviendo, el planeta sí lo hace, y a una velocidad impresionante que nosotros sencillamente no alcanzamos a percibir. 

En un universo que todo el tiempo fluctúa, es imposible no tener dudas. Literalmente, la única certeza que tenemos en este instante, es que un día partiremos de esta tierra. Porque la tecnología avanza a una velocidad magistral, lo que ayer era verdad, hoy es una mentira. 

Digo que las dudas son una bendición, porque te invitan a cuestionarte, creo yo que todos hemos dudado de nuestra pareja alguna vez, no hablo necesariamente de alguna infidelidad, tal vez pueda ser que no te sientes seguro, segura de que él o ella sea el amor de tu vida. Y no hay sentimiento más grande y poderoso, que cuando descubres que esa duda es falsa, debido a que tu pareja hizo algo que te encantó, y sobre todo, te confirmó que tu duda no era real, sino simplemente un pensamiento que invadió un momento de felicidad.

Pero, vamos a la otra cara de la moneda, ¿qué hubiera pasado si esa duda, de que tu pareja no es tu alma gemela? ¿Seguirías con ella o él? ¡Espero que no! Solamente estarías perdiendo tu valioso tiempo, y también le estarías haciendo perder el suyo. En ese caso, el haber dudado fue una bendición, porque te hizo ver, te abrió los ojos de que con aquella persona no llegarías a ningún lado. Te dio la libertad de decidir cambiar de rumbo. Obviamente suena bien, considero yo, que casi todas las teorías suenan increíblemente bien, pero ya en la realidad, es otra cosa totalmente distinta, puede ser extremadamente doloroso. Y no serás capaz de apreciar esa bendición hasta mucho tiempo después cuando te encuentres ya mejor, en una relación sentimental donde ambos estén completamente felices. 

Por eso digo que dudar es una bendición, porque te da la libertad de elegir que ruta tomar. Si no fueran por estas, estaríamos cometiendo las mismas equivocaciones una y otra vez, nos estancariamos en la vida que tenemos y jamás podríamos llegar a un mejor lugar, porque sencillamente, no habría ese punto de quiebre tan necesario que nos sacuda e impulse a buscar otras alternativas, a salir de esa vida en la que no somos felices.

Empecé con la parte positiva de las dudas, porque en lo personal adopté la filosofía de ver el lado bueno de las cosas, y te invito a hacer lo mismo. Porque sí, las dudas son buenas, no hay que satanizarlas, pero también pueden perjudicar toda tu vida. El hecho de enfocarnos en ver lo positivo, no significa que apartemos la mirada de lo negativo, no por cerrar los ojos va a dejar de existir, y tal vez, de afectarnos. 

El principal problema de la duda, es cuando no te permite tomar decisiones. Cuando, retomando el ejemplo del inicio, el anfitrión te ofrece algo de beber, y tardas más de cinco minutos pensando en que opción elegir. Puede ser una metáfora muy burda, pero si lo llevamos a otro contexto, es exactamente igual, pero los resultados terminan siendo más extremos. Porque cuando la duda ya no es sobre la bebida, sino sobre qué carrera universitaria cursar, se vuelve más complicado. Ya no estamos hablando de una elección que afecte tu día, sino toda tu vida. Lo mismo cuando la duda va sobre tu pareja, tu trabajo, tu familia, etc. 

Ser decisivo no es carecer de dudas, es tenerlas y elegir con rapidez qué camino tomar. 

La mejor manera de evitar las dudas, es experimentar, es justamente saber a qué sabe el café, el refresco y el agua, y sobre todo, qué efectos tendrán en tu día, y a largo plazo, en tu vida.

Dudar no está mal, lo que está mal, es quedarnos horas, días, semanas, meses, incluso años, sin resolver esa duda. 

Me parece que el ejemplo o la metáfora de ordenar un café, lo explica a la perfección: Entras a una cafetería y cuando llegas a la caja, te preguntan qué café quieres. Tú, con incertidumbre, le dices que el que sea. El cajero confundido, te vuelve a preguntar, su trabajo es tomar tu orden, no elegir tus decisiones. Pero sigues sin estar convencido y le dices que el que sea está bien. Ella tiene que hacerlo porque hay más de cinco clientes esperando ser atendidos, por lo que elige su café favorito pensando que también será el tuyo. Cuando te lo entregan y lo pruebas, no te gusta nada, es amargo cuando tú prefieres lo dulce. Te quejas, pero esta se vuelve inválida porque sencillamente te dieron lo que creían era mejor para ti. Lo mismo pasa con el universo, cuando dudas y le concedes el poder de decidir, este te ofrece lo que él considera podría ser la mejor opción, pero muy probablemente, eso no sea de tu agrado. 

Las dudas, no son más que una brújula a la inversa, no apuntan hacia el norte, sino hacia aquello que no quieres en tu vida. 

Por eso, te invito a que dudes, de todo, de tus creencias, de tus pensamientos, de tu pareja, de ti mismo incluso, porque nadie tiene la verdad absoluta, pero sólo te pido, por favor, que esa duda dure minutos, no le des más tiempo, elige, y elige rápido. Porque mientras dudas, el tiempo avanza, y este no perdona, el avanza sin importar que te sientas triste o feliz, indeciso o confuso.

Si hace cinco años, hubiéramos decidido en lugar de estar dudando, nuestra vida sería completamente distinta.

Te invito a que dejes las dudas de lado y tomes una decisión, que le pidas algo al universo, en este mismo instante. Hazlo en voz alta o en el silencio de tus pensamientos. Porque te aseguro, que de cualquiera de las dos formas, el universo te escucha, siempre lo está haciendo, y te dará con gusto aquello que le estés pidiendo. 

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