Déjame hacerte la siguiente pregunta, ¿cómo ves tu vida de aquí a dos años? Este tiempo es tan corto para que se pase volando, pero a la vez, tan largo como para crear un verdadero cambio en tu vida.
Si quieres cambiar tu cuerpo y empezar a hacer ejercicio, dos años son más que suficientes para tonificarlo. Si deseas crear tu negocio, o simplemente quieres llevarlo al siguiente nivel, este tiempo es más que ideal para ver los resultados de tu esfuerzo.
Hoy me tocó llevar el coche a verificar, no sé dónde me leas y me encantaría conocer desde que lugar me lees. Acá en la Ciudad de México, si tienes auto, tienes la obligación de llevarlo a verificar cada cierto tiempo con el objetivo de como su nombre lo dice; “verificar que no contamine tanto”. Aunque en realidad siento que es un impuesto más para sacarle dinero al pueblo. Si de verdad quisieran mejorar el ambiente, pondrían botes de basura en cada esquina, tendríamos un programa dedicado a cuidar las áreas verdes de la ciudad, promoverían el caminar sobre el manejar principalmente en distancias cortas, etc. Regularmente este trámite es cada 6 meses, pero si tu auto es nuevo, puedes hacerlo cada dos años, lo cual honestamente, es una maravilla, porque terminas ahorrando tiempo y dinero.
Ya tengo dos años con mi coche y por lo tanto ya estaba a punto de vencerse el plazo para verificar. Ya me había hecho a la idea de que en seis meses tendría que regresar. La sorpresa fue que al final no es así, cuando me entregaron la calcomanía que valida que el auto cuenta con la verificación vigente, el chavo me dijo que fuera antes del 6 de marzo del 2028, y que dependiendo como anduviera el coche, tal vez, exista la posibilidad de volver a sacar el engomado doble cero (el que verifica cada dos años). Para mí fue una gran noticia, pero también me dejó reflexionando mucho:
¿Dónde y cómo me encontraré dentro de dos años? En este tiempo mi vida puede dar un cambio de 180 grados. Y por supuesto también la tuya. Es el tiempo suficiente para que cosas increíbles sucedan. Si algo he aprendido, es que uno debe de ir en busca de lo que desea; ¿quieres una pareja que te trate bonito? No te hagas la bella durmiente y mejor sal a buscar a tu príncipe o princesa, no toleres faltas de respeto o lo que de moda llamamos “banderas rojas”. Porque cada vez que aceptas algo que te lastima, no le estás diciendo al universo que eres fuerte, sino todo lo contrario; que eres débil y no te animas a poner límites. Obviamente no se trata de ponerte tus moños y entonces cualquier cosita pequeña que no te guste le digas adiós, sino tener el valor de hablarlo, de expresar que te gusta y que no… Porque se dice mucho que le debemos de decir a Dios, al universo o como le quieras llamar, qué es lo que quieres, pero a la par, también debes de hacerle de su conocimiento qué cosas absolutamente no deseas tener en tu vida.
Hay que aclarar que no todo es gris o negro y debemos de aprender la diferencia entre sacrificio y tolerar, para mí, sacrificio significa hacer algo que no te gusta sabiendo que obtendrás un mejor resultado, es como sacrificar horas de sueño y levantarte temprano para ir trabajar a un empleo que no te encanta, sabiendo que por ello recibirás una remuneración económica. Y, sobre todo, que este sacrificio es temporal, es solo un puente que te ayuda a llegar a dónde si quieres estar. Por ejemplo, suponiendo que no te gusta ser mesero, nada en contra de la profesión, sin embargo, a ti no te llena, odias la atención al cliente y preferirías un trabajo más de escritorio, pero ese trabajo de mesera te ayuda a pagar la universidad, por lo tanto, sólo es un sacrificio mientras cursas la carrera.
Por otro lado, tolerar, es hacer o aceptar cosas que no quieres en tu vida y de las cuales no exista ninguna garantía de que vaya a venir algo mejor por eso que toleras. Puede que toleres malos tratos de tu pareja “esperando” que vaya a cambiar, pero esa es la mentira más común que nos contamos. Las personas no cambian a menos que ellas deseen hacerlo. ¿tú cambiarías tu vida por que alguien más te lo pida?
Te invito a que cierres los ojos después de leer este escrito y pienses lo siguiente: ¿cómo es que veo mi vida de aquí a dos años? ¿Es igual? ¿Qué cambió? ¿Si sigo haciendo exactamente lo mismo que hoy, que obtendré? ¿Qué necesito cambiar para conseguir la vida que deseo?
Sin duda alguna son muchas preguntas, pero es que sin preguntas no hay respuestas. La mejor forma de conseguir la vida que deseas no es trabajar como loco y desgastarte haciendo lo mismo para seguir recibiendo lo que no deseas. Sino antes preguntarte: ¿cómo alineo mi pasión con lo económico? ¿Qué puedo hacer para gastar menos energía, pero al mismo tiempo incrementar mis resultados? ¿Qué acción puedo hacer hoy, por más pequeña que sea y que está en mi control, qué mejore mi vida? Y no solamente la mía, sino la de mi círculo social, porque cuando tú mejoras, también lo hacen tus seres queridos.
Y me pongo de ejemplo. Siempre me ha gustado escribir, es lo que más me apasiona en esta vida y me encantaría el día de mañana, o en dos años para hacerle justicia al tema de este escrito, el poder vivir de ello. Como todo creativo, pasé por un momento que llamamos bloqueo, que es donde esperamos que la inspiración nos llegue y entonces comenzamos a escribir, pero esa fórmula no funciona, ¿sabes cuánto tiempo no escribí por estar esperando a que me llegara esa motivación? No fueron días, ni semanas, ni siquiera meses… ¡fueron años! Hasta que escuché que Stephen King, el escribe todos los días sin importar la agenda de su día. Él no espera la inspiración, la crea en el momento que se sienta y le dedica tiempo a su pasión. Por eso me comprometí conmigo mismo a escribir un mínimo de mil palabras por día, de lunes a viernes por lo menos. Y desde que me lo propuse no he fallado. De aquí a dos años, de seguir así, tendré 520 escritos. ¿No consideras que, de todos esos, al menos uno se haga viral? Obvio no hay garantía de que así sea, la probabilidad está a mi favor, pero no asegura nada. Sobre todo, y lo que más me llenaría el alma, es cuántas personas en este tiempo se beneficiarían de haberles compartido algo importante, de haberles sembrado la semilla que les invitó a tomar acción y les hizo cambiar la vida para bien.
Dejemos de hablar de mí, quiero preguntarte algo: ¿A qué te comprometes contigo mismo, que, de aquí a dos años, eleve de una manera increíble tus resultados? No se trata de pensar y dejarlo para mañana. Sino de hacerte la pregunta y tomar acción hoy mismo.