¿Cuánto has caminado hoy?
El caminar es una de las actividades que nos genera increíbles beneficios, y lastimosamente, la que menos practicamos. Hemos diseñado nuestro mundo para caminar lo menos posible, como si fuera algo malo.
Ya no necesitamos caminar largas distancias para obtener comida. Pasamos de caminar kilómetros a dar unos cuántos pasos para resolver esa necesidad. Basta con apretar un par de botones y la comida llegará directo a la puerta de nuestra casa. Obviamente no hay que satanizar todo, para cuando es nuestro día de descanso o estamos enfermos, el tener esta oportunidad es más que una bendición, el problema surge cuando más que una posibilidad, se vuelve un hábito.
Es por eso que te pregunto, al día de hoy, a la hora que estás escuchando este vídeo, ¿qué tanto has caminado? No lo digo en mal plan, ni con la intención de juzgarte, sino más bien como una invitación para que dejes el celular, te levantes y salgas a caminar por lo menos unos 15 minutos. Hay veces que estamos tan ajetreados en la rutina, enfocados en los problemas, agobiados por todo lo que puede llegar a pasar, que terminamos descuidándonos. Si hoy sales a caminar, te garantizo que tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán infinitamente, aunque muy probablemente —y ojalá sea así—, nunca escucharás ese agradecimiento. Porque ahora voy a hacerte otra pregunta, ¿cuándo le has agradecido a tu cuerpo por estar sano? ¿Por poder respirar sin ninguna dificultad? Regularmente nos quejamos de todo lo que no nos gusta, pero muy rara vez nos sentimos agradecidos por todo aquello que nos permite vivir plena y felizmente.
Así es que no tomes estas palabras como un vídeo más, como una plática más que al final no tomarás en cuenta. Si de verdad quieres que tu vida mejore, no esperes a tener ganas o a esperar el momento en que las cosas se acomoden. No esperes a que salga el sol y las nubes se muevan, hazlo ahora, en este momento.
Tu vida mejorará no cuando lo desees, sino en el instante que empieces a hacer algo para que suceda.
Por último, te invito a que, al caminar, te lleves una pregunta y pienses en ella mientras caminas. Porque mientras realizas esa actividad no solamente mueves los músculos de tus piernas, sino también tu mente. Para mí, las mejores ideas me han llegado mientras camino.
La pregunta que te invito a realizar es sencilla; ¿de qué cosas me siento agradecido de tener hoy en mi vida? Dale un pequeño espacio de tu día a reflexionar, y más que nada, de sentir esa alegría de estar vivo, de estar respirando, de tener la libertar de hacer todo lo que desees, de poder empezar a construir hoy mismo la vida que tanto has soñado. Recuerda que el hecho de que empieces hoy, no garantiza que mañana lo obtendrás, pero el tan sólo decidirte a hacerlo, te abrirá puertas que jamás imaginaste existían.
Así es que, sal, camina, admira tu entorno y agradece aquello que no le habías tomado importancia, pero es extremadamente relevante en tu vida. Y recuerda que es imposible agradecer y quejarte al mismo tiempo, o agradeces o te quejas, pero no ambos. Y no quiero que lo tomes como esos gurús que de todo o nada, quejarte está bien, muchas veces es extremadamente necesario, simplemente, elige cuáles son las cosas que valen la pena el gastar tu energía en quejarte.