Tu realidad no es mi realidad

Solemos pensar que por el simple hecho de creer algo, esto lo convierte en verdad, pero esa manera de ver las cosas está equivocada y solamente nos está perjudicando. Porque nuestra creencia sobre algo, no es otra cosa que nuestro punto de vista, y todo se vuelve más extremo cuando este es compartido. Porque de todos los cientos de millones de humanos que somos, sin duda alguna, un millón de ellas pensará muy similar a ti. 

Es importante comprender que nuestra creencia no es la realidad, porque sencillamente yo puedo decir con toda la confianza del mundo que este universo es abundante y que todo lo que pides se te dará. Que basta con crear una tienda en línea para empezar a generar dinero y sobre todo, el temido y humillante, el que es pobre es pobre porque quiere. Todo lo anterior, es verdad y mentira al mismo tiempo. Porque tal vez para mí, basta con abrir un sitio web para incrementar mis ingresos, pero… ¿cuántas personas hay que ni siquiera tienen acceso a internet? Y si no pongo acción en mi vida, si dejo de trabajar, mis finanzas se irán a números rojos, pero… ¿cuántas personas hay en este mundo que no se pueden dar el lujo de faltar a su empleo ni siquiera cuando están enfermos? Que sus jornadas laborales son tan extremas y cansadas que sus tiempos libres los ocupan únicamente para dormir y para tener un pequeño escape de su difícil realidad. Su energía no le da para pensar en cómo crear un mejor futuro, sino en cómo olvidar sus problemas actuales. Así es que no debemos de juzgar las acciones del prójimo desde nuestra consciencia, porque su realidad y la nuestra es totalmente distinta.

Hay personas que lo único que buscan es compararse con los demás, y esto puede ser tanto bueno como malo, todo depende desde qué posición lo hagas. Si lo haces desde una posición de carencia, de envidia: pensando por qué él o ella tiene eso que tu deseas. Si lo haces de esta manera, no mejorará nada, ya que en lugar de creer que si ellos pudieron tú también, en lugar de tomar sus éxitos como inspiración, los tomarás con rencor y odio. La otra forma de compararte, la positiva, es entender que todos somos diferentes y nuestro camino también es distinto. Probablemente aquella persona que le envidiamos su fortuna, tiene una esposa que le odia y le pone los cuernos. Tú estás tan aferrado en que deseas todo su dinero, que no te pones a pensar que si te dieran la oportunidad de cambiar tu vida por la suya, conociendo todos sus traumas, problemas y defectos, muy seguramente no lo harías.

Regularmente, tendemos a compararnos con las personas que tienen algo que nosotros queremos, pero te invito a darle la vuelta, ¿y si te comparas con alguien que daría todo para cambiar su vida por la tuya? Con todo respeto, el vagabundo desearía poder dormir en tu cama. Al desempleado le encantaría tener el trabajo del cual te quejas todo el tiempo. Evidentemente tampoco es sano compararnos todo el tiempo con alguien que se encuentra en una peor situación que la nuestra, Lo que quiero ejemplificar, es que todos tenemos una vida distinta, y por lo tanto, una realidad totalmente diferente. 

Te invito a que dejes de juzgar a los demás, al final, siento que todos estamos buscando lo mismo: ser felices. Aunque por más extraño que parezca, nadie tiene la fórmula. Para algunos, estar feliz es sinónimo de paz, tranquilidad, relajación… mientras que para otros, es ganar batallas, estar en constante acción y siempre activo. Todos somos tan distintos que nos es imposible conectar, y lamentablemente nos creamos enemigos innecesarios cuando en lugar de gritar debimos ignorar. Jamás vamos a congeniar con todos, pero en lugar de dar la vuelta y seguir buscando aquellas personas afines a nosotros, nos molesta que la gente no comparta nuestras ideas.

Aquella persona que no comparta nuestro punto de vista, le ponemos la etiqueta de enemigo y gastamos nuestra energía en intentar hacerle notar que nuestra visión es la correcta, que ellos están equivocados, cuando sencillamente, ambos pueden estar en lo cierto, debido a que se encuentran en distintas realidades.

Sin acción no hay cambio, por eso te hago la cordial invitación a que por el día de hoy, no impongas tus ideas, tus puntos de vista, tu manera de ver las cosas. Sino simplemente, observa. Si alguien te da una opinión que no empata con tus sistema de creencias, no te enojes, no respondas con argumentos… mejor con calma, de manera estoica y respetuosa, pregúntale, ¿qué te hace pensar así? 

A veces, para poder mejorar nuestra vida, no se trata sólo de hacer y hacer, sino de escuchar a los demás, tratar de entender cómo es su realidad. Abrir los ojos y ver que existen millones de puntos de vista, infinitas realidades, y sobre todo, lo más importante, es que nosotros, gracias al libre albedrío, podemos brincar de una realidad a otra.

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