Hoy, te hago una invitación especial a que renuncies a todo aquello que no te hace bien, y, sin embargo, se encuentra en tu vida, en tu rutina de todos los días. Porque la vida es bella, es hermosa, pero también es corta, ¿por qué desperdiciar nuestra energía y nuestro valioso tiempo en algo que no nos aporta nada? Si estabas esperando un mensaje para dejar esa relación tóxica, este es ese aviso. Si hicieras una lista de todo lo que no te gusta de tu vida, ¿cuántas cosas serían?

Tómate unos cinco minutos para reflexionar, y de preferencia, de ser posible, anótalas en un papel.

Obviamente no todo es, ni será color de rosa, jamás en la vida. Basta con ver la historia, cuando pareciera ser que nuestra civilización está avanzando, de repente sucede algo que provoca un retroceso. Es la ley de la vida, a veces confundimos perfección con que todo vaya en orden, pero lastimosamente o milagrosamente, no existe el orden sin su contraparte el caos. Para la naturaleza, perfecto es sinónimo de equilibrio; y basta con observar para darnos cuenta de ello. Existen los depredadores y las presas, el día y la noche, el calor y el frío, la vida y la muerte, y por supuesto, todo lo que te gusta y todo lo que te molesta, por lo tanto, no importa que tanto te esfuerces, que tanto trabajes en tu desarrollo personal, que tanto escapes, o que tan bueno seas, siempre habrá algo que perturbe tu paz, tu comodidad… No lo digo para hacerte sentir mal, sino todo lo contrario, para no enfrascarnos en un problema pasado que no tiene solución, pero, sobre todo, entender que de la misma forma que lo caótico altera nuestro bienestar, el orden también ataca al caos. Es una batalla que nunca terminará, pero de la cual, sin duda alguna, puedes posicionarte en uno de los dos bandos, y mayormente, la decisión está en ti.

Lo más raro y extraño de todo esto, es que para llegar a la paz hay que empezar una guerra. La mayoría de tus amigos, inclusive tu familia, tratarán (casi siempre de manera inconsciente), evitar que alcances tu potencial. Y no lo harán en mal plan, muchas veces ni siquiera se darán cuenta que en lugar de apoyarte te están frenando. Porque un amigo no querrá que cambies la cerveza del fin de semana por el gimnasio. Tu familia no querrá verte estresado, desvelándote, gastando tu valiosa energía en algo que no hay garantía de que vaya a funcionar. Tu pareja no querrá que dejes de pasar tiempo con ella o él para enfocarte en tu crecimiento. Y justo aquí quiero hacer un paréntesis; mucho se dice que el crecimiento es solitario, y es que en gran parte lo es. Todo lo que deseas, está fuera de tu contexto social y mental, de lo contrario, no sería un deseo ya que, de estar en tu vida, entonces es una pertenencia. Todo lo que ayer anhelabas y hoy posees, dejó de ser un sueño para convertirse en un agradecimiento. Por lo tanto, tus deseos, al no ser parte de ti, sino verlos como algo externo, son también ajenos a tu circulo social, y ellos, crecen contigo, o se quedan en su lugar. Ambas opciones son correctas, en lo personal, odio a las personas que te fuerzan a “despertar”. Es cierto que allá afuera hay un mundo increíble que no conocemos, el mundo es tan extenso que toda una vida no nos da el tiempo para recorrer cada rincón del planeta. El punto es que no toda la gente va a crecer contigo y eso está bien, aprendamos a aceptar que nuestro deseo es justo eso, nuestro… Y los demás podrán compartirlo o no. Y en caso de que no lo hagan, tampoco es justificación para alejarnos de esa persona. Puede ser una causa, sí, pero también hay cientos de otras cosas que podemos tener en común y disfrutar a la par.

Dicho lo anterior, reitero, renuncia a todo aquello que te hace infeliz, toma la decisión hoy, pero la acción dentro de una semana. Porque tengo un conocido que dejó su trabajo donde ganaba muy bien para perseguir otro dónde le pagaban el doble, el primer año le fue de maravilla, jamás lo había visto tan feliz, el ambiente laboral era más pesado, pero decía que al ver su pago valía totalmente la pena. No obstante, al segundo año, hubo recorte de personal y él estuvo en la lista. Hoy, en lo último que me quedé, gana mucho menos que en el primer trabajo que abandonó. En muchas ocasiones la avaricia juega en nuestra contra. Nos volvemos conscientes de que allá afuera hay algo mejor de lo que hoy tenemos, una mujer más guapa, un carro más exótico, una casa más grande. Pero en esta vida las cosas son limitadas, tener dos novias o novios está mal, (a menos que todos estén de acuerdo y enterado, claro), pero si quieres empezar algo con alguien más, deberás ser honesto y terminar tu relación actual. A menos que seas multimillonario, deberás de vender tu coche o casa para comprar otro. Pero lo más feo de eso, es que una vez que lo conseguimos, nos damos cuenta que no era lo que en verdad deseábamos, que todo no era más que una ilusión. Lamentablemente, vemos lo que deseamos y olvidamos apreciar lo que ya tenemos. Todas nuestras posesiones son como un coche deportivo, por fuera se ve espectacular, pero una vez dentro, tu punto de vista cambia, ya no ves esas curvas y obviamente no significa que no lo disfrutes, pero vuelves a ser consciente de su belleza exterior hasta que lo apagas y sales de él.

En esta vida, repito, hay y habrá cientos de cosas que no te gusten. Es sano, inclusive se necesita mucha valentía para renunciar a todo aquello que no quieres tener y que sólo acumula espacio, energía y tiempo. Pero una vez cometido el acto, no hay un botón que te permita regresar en caso de arrepentirte.

Por eso, te invito a que de la lista que hiciste, elijas sólo una cosa que te gustaría renunciar, pero no lo hagas hoy, analízalo por una semana, y si todavía estás convencido, entonces es momento de tomar acción. Pero también hay que ser inteligentes, hay cosas que vale la pena decirles adiós de inmediato, y otras de manera paulatina. Si tu trabajo no te gusta, no renuncies de inmediato porque no sabes si mañana mismo encontrarás otro mejor, o por lo menos igual. Mientras sigues en tu empleo, empieza a mandar tu currículo a otras empresas, comienza a abrir ese negocio que tanto te gustaría tener.

Hay algo allá fuera que es mejor de lo que tienes hoy, y lo mereces, si pones tu atención y tu energía en ello, puedes ser capaz de conseguirlo… aunque no te voy a mentir, la verdad, es que no hay garantía de nada. Existe la posibilidad de renunciar a lo que tienes hoy para perseguir tu deseo y jamás alcanzarlo, pero también la de poder lograrlo. La única manera de saber si tendrás éxito o no, es tomando acción.

No es una decisión fácil, pero es una decisión que sin duda alguna debes tomar.

Y al menos yo… yo prefiero saber que lo intenté y no funcionó, a quedarme con el maldito hubiera…

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